CORONAVIRUS Y RUNNERS

Por Marcelo H. Echevarría (1)

Una breve explicación para los lectores del mundo.

Ante la aproximación del pico de coronavirus en Argentina, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, luego de mas de 70 días de confinamiento, autorizó en horario nocturno la salida a caminar o correr por las calles de la Capital Federal.

Fue así que, en el primer día, miles de personas (a las que se le denominan “runners”) salieron a las calles, lo cual fue motivo de preocupación por parte de las propias autoridades que así lo habían autorizado.

Al día siguiente, debieron proceder al corte de calles y avenidas para que esa enorme cantidad de gente salga a caminar o correr.

Me parece una decisión muy sana que la gente pueda salir de sus hogares cumpliéndose casi 90 días de encierro, pero disiento con la autorización de dar vía libre para correr por la Ciudad de Buenos Aires en plena pandemia.

El Área Metropolitana de Buenos Aires (comúnmente denominada por sus siglas “AMBA”) integrada por la Ciudad y el conurbano bonaerense, es la principal zona de circulación viral, en donde todos los días se incrementa el número de contagios, como también, de las personas fallecidas.

Es evidente que las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires han tomado esta decisión de dar rienda suelta para correr por las calles luego de haber realizado las consultas pertinentes a los especialistas epidemiólogos.

Pero algo no cierra.

Si esa medida era aséptica a toda posibilidad de contagio viral:

¿Cuál sería el motivo de limitarla por documento de identidad días después de ponerla en práctica, tal como hoy se informó?

En mi ingenuidad, lo que me cuesta entender es que, si dicha decisión no constituía un mayor peligro de circulación viral, luego de implementada y exitosamente, hoy parecería -al menos sugerente o llamativo- que la misma se limite, toda vez que si antes era inocua para el contagio hoy lo sería de igual manera. 

Esta medida de dar rienda suelta a los “runners” trajo un profundo malestar tanto por parte del Presidente de la Nación como del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

En efecto, según lo informado por los medios periodísticos, ante el crecimiento del pico de la pandemia, con mayor cantidad de contagios y muertes día tras día, en primer lugar no sería políticamente correcta esa decisión cuando en Provincia de Buenos Aires se está instando a endurecer la cuarentena y, en segundo lugar, muchos especialistas opinan que el amontonamiento de los “runners” (por más que se afirme que corren manteniendo la distancia social), podría ser potencialmente apto como foco de contagio.

Se entiende perfectamente la necesidad de salir a las calles a ejercitarse luego de un prologando confinamiento.

También es entendible que la salud psíquica de la población es determinante para llevar adelante estas decisiones.

Pero no perdamos de vista lo sucedido en España cuando se minimizaba esta pandemia y salieron a las calles el 8M o  cuando el propio Presidente de Brasil  se reía de la pandemia y hoy existen más de 40.000 muertos en ese país.

A veces, retrotraer una medida o readecuarla (por ejemplo permitiendo caminar a distancia prudencial pero no correr), no significa perder votos, sino contemplar la salud de la población que, cansada, angustiada, apremiada por la crisis económica, es proclive luego de un tiempo de encierro a pensar que nada pasará, cuando todos los especialistas, políticos y autoridades del gobierno nacional y provincial, públicamente reconocen que lo peor está por venir.

(1) Abogado (UBA)- Especialista en Derecho Penal (UB)- Autor e Investigador de Derecho Penal en Argentina y en España