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RADIOGRAFÍA DE ARGENTINA EN SU PEOR CRISIS

Por Marcelo H. Echevarría (1)

Me propuse escribir objetivamente la situación actual de Argentina con datos oficiales y tratando de explicar desde la experiencia como vivimos los ciudadanos el día a día en este país.

Afirmo que estaré lejos de calificar o mencionar el tema político, toda vez que no es el espíritu de lo que deseo reflejar en esta columna.

En 57 años de vida no recuerdo peor crisis que la actual a pesar de haber vivido la del año 2001, entre muchas otras.

Más allá que Argentina se destaque por sus crisis recurrentes, hoy tenemos no menos de cuatro frentes, siendo éstos: 1) el sanitario; 2) el social y económico, 3) crisis por la inseguridad y 4) el político (del cual, como lo adelanté, no hablaré en este artículo).

1- CRISIS SANITARIA

Sobre una población de 44.9 millones de personas, los vacunados a la fecha en que confecciono esta columna con una dosis ascienden a 8.735.231 (representando el 19,7% de la población) y con las dos dosis 2.414.237 (5,27% de la población).

Por el momento nunca llegaron a la Argentina vacunas de Pfizer, Moderna ni Johnson & Johnson.

Las vacunas que se aplican son la Sputnik V, la Covishield, Sinopharm y AstraZeneca (recién arribada al país).

Los especialistas consideran bajísima la inoculación de la población como de igual manera los testeos.

Por efecto de este escenario nos encontramos a la fecha de esta publicación con 75.056 muertos y esa cifra día a día va en creciente ascenso.

La situación hospitalaria es crítica.

Existen provincias sin camas disponibles de Unidad Terapia Intensiva (UTI).

El panorama es sumamente desalentador en lo que respecta a la situación sanitaria, aunado a ello que la cantidad de vacunas que pensaban que llegaría al país, por el momento no han arribado.

Con médicos muy estresados, ya que provienen de un año de batallar en la primera línea de lucha contra el covid19, otros infectados- algunos de ellos ya habían recibido la vacuna- y una cantidad considerable de personal de salud muertos por la pandemia, el sistema sanitario se encuentra muy comprometido y en estado crítico.

El principal foco de infectados históricamente se encontró en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires (se lo denomina el “AMBA”), por ser lugares densamente poblados.

Hoy los contagios se ramifican por todo el territorio argentino.

Por último, días atrás mantuve una charla telefónica con un médico que se encuentra en primera línea de lucha contra el virus y me comenta:

 “Estamos trabajando desmotivados, sin esperanza alguna. No sólo hay carencias de productos básicos que hacen al normal funcionamiento asistencial, sino que la incertidumbre nos carcome. Esto no tiene fecha de finalización, las vacunas no llegan, las camas se agotan y todos los días recibimos mayor cantidad de pacientes. Esto va al colapso”.

2- CRISIS SOCIAL Y ECONÓMICA

  • CRISIS SOCIAL

Oficialmente el dato que se dio a conocer desde el Gobierno es que el 42% de la población en la actualidad se encuentra bajo la línea de pobreza.

19.2 millones de habitantes son pobres en Argentina, mientras que  4,5 millones  ya pasan a ser indigentes.

En el segundo semestre del 2020 la pobreza fue del 57,7% entre menores de 15 años; del 49,2% en personas de 15 a 29 años; del 37,2% en las de 30 a 64 años y del 11,4% en mayores de 65 años.

No deseo abarrotar al lector con cifras y números (toda vez que la persona que leyó algún artículo de mi autoría sabrá que trato de explicar los temas sin rigorismos técnicos, de manera siempre sencilla) pero entiendo que, para tomar acabada dimensión, debemos conocer estos datos que oficialmente se dieron a conocer.

Argentina decretó el encierro más largo del mundo (aproximadamente siete meses en 2020 y ahora volvimos a dicho estado en principio por nueve días).

Ese encierro culminó con las economías formales e informales.

Las clases medias trabajadoras, que, previo a esta crisis, llegaban con sus salarios a fin de mes, hoy a mucha gente que se encontraba en ese segmento, se la ve con una vianda esperando en los comedores comunitarios por un plato de comida.

Alguien que trabaja en una villa de emergencia o barrio popular de la Provincia de Buenos Aires me contó que la gente que realizaba trabajos informales y que todos los días llegaba a su humilde casa de chapa y madera con sus dineritos para la compra de lo básico para su subsistencia, hoy debe hacer fila para procurar un plato de comida para su familia.

Me dejó perplejo con lo que me contó quien solo puede vivenciar el que se encuentra allí, en el mismísimo lugar:

“A la mayoría de la gente trabajadora les da mucha vergüenza venir a pedir comida”.

No solo mata la pandemia, sino que sus efectos sociales matan la dignidad del ser humano.

Efectivamente, hay muchos habitantes que viven de planes sociales en el país y que no poseen la cultura del trabajo, pero existe una inmensa mayoría que sale a las 4 de la mañana a trabajar y regresa a altas horas de la noche, pasando frío, lluvia o calor extremo, llegando a su casa cansado, pero con la satisfacción de traer el dinero necesario para la comida diaria de su familia.

Y afirmar que esa gente puede cumplir con un encierro es una verdadera utopía.

Primero que trabajan y ganan el dinero diario, si no salen a trabajar no comen.

Segundo, viven hacinados.

Quizás en una pieza o habitación duermen de 4 a 7 personas.

Para esa gente la calle o la vereda es parte de su casa, toda vez que jamás podrían permanecer encerradas tantas personas en un reducido espacio.

Por otro lado, el segmento de las clases medias y medias altas con el trabajo remoto ya implementado, dejaron sus departamentos o pisos donde vivían para apartarse de la ciudad en búsqueda de la naturaleza.

A este movimiento social algunos lo denominan el “corona éxodo”.

El valor del metro cuadrado construido en Capital Federal está en descenso y en un piso histórico.

Se produjo un éxodo de locatarios de oficinas, quienes ahora trabajan desde sus casas o bajo el sistema coworking, reduciendo costos operativos.

A raíz de ello se instaló en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires la posibilidad de transformar a esas oficinas vacías en viviendas familiares.

Esa iniciativa dependerá de una nueva norma que así lo autorice e implemente.

El centro de la ciudad se encuentra prácticamente vacío, los comercios que tradicionalmente se encontraban en los alrededores de un edificio público o en la zona de Tribunales, se ven seriamente afectados toda vez que el paso de la gente es prácticamente nulo.

La zona céntrica hoy es un páramo.

A ello se le adiciona la falta de turistas, quienes, de poder ingresar al territorio nacional, podrán hacer estragos con sus compras por el efecto de la devaluación, lo cual se tratará en el siguiente punto.

  • CRISIS ECONÓMICA

Foto de la calle peatonal Florida☝ en la actualidad

Según la Confederación Argentina Mediana Empresa (CAME) durante el año pasado cerraron 90.700 locales comerciales; 41.200 PYMES afectando a un total aproximado de 185.000 trabajadores.

En la actualidad (Mayo/Junio 2021) esa cifra seguramente subió exponencialmente.

El flagelo de la inflación hace destrozos en la economía.

Tengo la suerte de pasar meses del año en España desde el 2008 a la fecha y siempre pero siempre pago exactamente idéntico importe por lo que consumo.

Le comentaba a un europeo:

 ¿Te imaginas lo que es levantarte por la mañana y ver que la leche, el pan o la harina aumentó un 10% y tu salario quedó igual?

O que un café que pagas 1.5 euros mañana lo debas abonar 1,7 euros y así sucesivamente en escala ascendente.

Mientras que para la cultura europea es inimaginable esta situación, lamentablemente, nosotros ya la tenemos naturalizada e incorporada a nuestra calidad de vida.

La inflación hace todo impredecible.

Es muy difícil realizar planes de inversión a mediano o largo plazo porque, sencillamente, no se sabe el precio de los bienes y servicios que se deberá abonar al día siguiente o el precio de su reposición para quien los comercializa.

La inflación del año 2020 se ubicó en el 36,1% mientras que la estimada para el año corriente se acercaría a 50% según los especialistas.

Hoy, por efecto devaluatorio, aquel que viene con dólares o euros y los vende en el mercado “negro” o también denominado “paralelo” o “blue” podrán cambiarlos a $150 por dólar.

Una comida en Puerto Madero (una de las zonas más exclusivas de Buenos Aires) por persona con plato principal, postre y café oscila entre $1500 y $1800 (o sea entre 10 a 14 dólares paralelos).

Esta situación devaluatoria hace atractiva la visita de turismo para compras, lo cual sería muy propicio para reactivar el consumo.

  • LA EDUCACIÓN

En lo que se refiere a educación existe una seria disputa acerca de la presencialidad o no en las escuelas.

Pero lo cierto es que al sector más vulnerable le es imposible estudiar remotamente, toda vez que no posee la tecnología necesaria, no les llega la red de internet o, sencillamente, no posee dinero para comprar créditos de su celular para procurarse ese servicio.

Lo concreto es que la deserción escolar en los barrios populares fue de 1 cada 4 estudiantes de primaria, según un estudio realizado por el “Observatorio de Argentinos por la Educación”.

La mayoría abandonó la escuela afirmando que no retomarían sus estudios en el 2021.

Estimo que apenas pase esta pandemia o se encuentre inoculada la mayoría de la población, las clases presenciales serán normalizadas tal como lo experimenta el mundo entero.

3- CRISIS POR LA INSEGURIDAD

Una de las peores decisiones judiciales y de política criminal que se han tomado en esta pandemia fue otorgar a los presos el beneficio de la detención domiciliaria, bajo el pretexto de evitar los contagios del covid19.

Miles de personas privadas de su libertad han logrado obtener este beneficio, sin ningún dispositivo con el que se pueda controlar sus movimientos.

Así, innumerables casos de violadores y abusadores fueron a sus domicilios a escasos metros de sus víctimas que los habían denunciado.

Esas mismas personas que cumplían sus condenas o eran peligrosos delincuentes, al otorgarles ese beneficio, fueron los protagonistas de nuevos hechos ilícitos, muchas veces con la muerte de sus víctimas.

Para la sociedad argentina el problema de la inseguridad ocupa un lugar mucho mas relevante que la pandemia por covid19.

El Observatorio de Psicología Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (Monitor de Inseguridad Nro. 2) realizó una encuesta a 4998 personas de todas las provincias argentinas.

El 54% de los encuestados respondió su alarma a ser víctima de un robo violento en la vía pública, mientras que el 32% manifestó su temor a un robo (sin violencia).

El 65% (7 de cada 10 encuestados) admitió que él mismo o persona cercana a su familia fue víctima de un hecho de inseguridad.

El 81% respondió que siempre antes de salir a la calle debe coordinar el horario de salida para evitar el peligro de ser víctima de un hecho delictual.

La Argentina vive momentos difíciles a nivel política criminal toda vez que la justicia pone en la mira la actuación policial cada vez que la autoridad repele a un delincuente.

La autoridad policial se encuentra atada de pies y manos en su obrar porque si rasguña a un delincuente que porta un arma de grueso calibre y amenaza con ella la vida de un ciudadano, ese policía sabrá que su carrera penderá de un hilo.

Así, se denomina la justicia de la “puerta giratoria”, toda vez que el que el individuo que delinque entrará detenido por la puerta de la justicia y saldrá por la misma a escasos minutos.

Solo un caso real resume lo que se trata de explicar:

Detienen motochorros (ladrones en moto) que habían robado a una señora mayor una cartera, la empujaron para arrebatársela y la tiraron en la vía pública.

La policía luego de una persecución de película, los detiene.

Antes que la víctima culmine de realizar su denuncia en la comisaría de la localidad, los delincuentes ya estaban en libertad.

Creo que ese solo hecho ilustra la orfandad del ciudadano ante una política criminal nula.

En cuarentena o encierro el delito mutó.

Existe una mayor cantidad de hechos de violencia de género y las víctimas ya son los vecinos de los delincuentes, toda vez que muchas veces los controles policiales por el encierro no les permiten trasladarse de una localidad a otra para delinquir.

Espero que esta breve radiografía de la Argentina, apartada de ideologías políticas, apoyada en datos oficiales y que cualquiera puede investigar por internet, les brinde un panorama real de la situación actual y, luego de ello, ojalá que muchos de ustedes puedan responder interrogantes a los que hoy no encuentran respuestas.

(1) Abogado (UBA)- Especialista en Derecho Penal (UB)- Autor e Investigador de Derecho Penal en Argentina y en España.