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UN RELATO Y ENSEÑANZAS DE LA VIDA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Por Marcelo H. Echevarría (1)

Comenzaré relatando un hecho real que sucedió en el año 1993.

Cierto día, una empresaria le pregunta a otra si no conocía a un abogado que le pueda recomendar.

La respuesta obviamente fue afirmativa y, al instante, le nombra no menos de cuatro firmas legales que en su momento gozaban de excelente reputación.

Pero esa empresaria buscaba un perfil atípico, necesitaba un abogado desconocido, que no se deba a firma legal alguna que pudiera tener relación con su grupo empresario de manera directa, o, indirectamente, con algún proveedor o empresas de su competencia.

Sólo deseaba de este profesional un trabajo serio y, por sobre todas las cosas mucha dedicación, toda vez que el conflicto era muy grave.

No era fácil esa búsqueda, considerando que ese grupo económico poseía no menos de 3000 personas trabajando en el mismo y ramificaciones por las Provincias de Argentina, en América y Europa.

La amiga le deslizó a la empresaria que se le ocurría el nombre de un abogado recién recibido.

Se lo menciona toda vez que, tanto ella como su marido e hijos poseían una relación de amistad de muchos años con aquel y daba fe que gozaba de muy buen concepto a nivel personal.

Le aseguró que se ocuparía de su tema de manera seria, honesta y dando todo de sí , pero, su limitación, era que trabajaba solo, sin estructura como tampoco podría acreditar una sólida trayectoria en el mercado para trabajar en un tema tan sensible.

Esa señora, al día siguiente, recibe en su casa a ese abogado novato, y le explica que poseía dos frentes, siendo éstos:

a) un frente externo que, mediante un proceso judicial en curso, la competencia deseaba quedarse con un porcentaje del paquete accionario de su grupo empresario familiar, y;

b) un frente interno, en donde la familia se encontraba disgregada por fricciones, enemistada entre sí, pero lo único que quería por todos los medios era que las acciones permanezcan en manos de su grupo familiar, siendo ese su objetivo final.

El esposo, como también sus hijos, poseían representaciones legales de excelentes firmas de abogados.

Ella no les tenía confianza, toda vez que le insinuaban constantemente negociar el proceso judicial entregando una parte del paquete accionario, a lo cual se resistía toda la familia.

Para el abogado recién recibido era su causa mas importante.

El novato le presupuesta a su potencial cliente los honorarios, y ella no sólo los aceptó, sino que le propuso una importantísima cifra en concepto de “honorarios de éxito”, “premio” o “bonus” si lograba el resultado final, tal como ella lo pretendía.

Esa empresaria utilizó su olfato, sexto sentido o intuición y apostó a ese profesional desconocido, recién recibido y novato para que lleve adelante el trabajo de ese tema sensible que la aquejaba.

El abogado comenzó a trabajar durísimo con esa causa, impensada siendo tan joven.

Pero lo sorprendió muy ingratamente una situación que ocurrió en la primera audiencia a la que acudió.

Encontrándose citadas todas las partes, seis profesionales de muchísimo renombre en ese momento, todos representantes de la contraparte, exteriorizaron un hecho pocas veces visto por inusual, siendo éste que le rechazaron el saludo a pesar de haberle extendido la mano.

En pocas palabras, dejaron al novato con la mano extendida.

Llega el momento que el juez llama a audiencia y los hace pasar primero a los que representaban a la contraparte, dejando al joven abogado por espacio de una hora y media solo en la antesala mientras ellos hablaban dentro de la oficina vaya a saber de qué tema.

Al hacerlo pasar, el abogado se dirige al Juez y Secretario para saludarlos como es debido y, de igual manera a lo sucedido en la antesala, se encontró con la respuesta del propio Juez:

“deje de lado las formalidades, los saludos y vayamos al grano, ¿Qué tiene para ofertar?”

La respuesta fue absolutamente nada, lo que provocó un llamativo ofuscamiento del juez como de la parte contraria.

Fin de la audiencia.

El abogado novato capitalizó mucho esa situación atípica e inusual.

Sin enojo, rencor, ni resentimiento pudo vivenciar la complicidad entre la contraparte y ese magistrado, el destrato inusual -por cierto realizado de manera deliberada- para bajarle la autoestima o asustarlo.

Con esos antecedentes va al encuentro de su cliente, le explica todo el panorama y le asegura por lo que vio y vivenció, que el inminente fallo sería adverso toda vez que el propio juez fue el que presionó para que oferte la entrega de una parte del paquete accionario, sin aún existir sentencia que así lo obligue.

Instantáneamente su cliente se entrevistó en privado con los hijos y esposo (todos enemistados entre sí), le contó su experiencia y le anticipó el resultado contrario a sus intereses que obtendrían en primera instancia, conforme lo que le transmitió su novato abogado.

Increíblemente, aquellos fueron muy receptivos y comenzaron a confiar en ese joven profesional quien se convirtió en el representante “en las sombras” de toda la familia (digo “en las sombras” porque ellos mantenían su representación legal).

Llegó el fallo adverso y el joven abogado apela a la Cámara de Apelaciones, elaborando en soledad un pormenorizado trabajo, sin que las representaciones legales de la familia tomaran conocimiento de su contenido hasta el momento en que fue presentado.

Interín, toda la familia empresaria se une a instancias del novato (lo cual era desaconsejado por los propios representantes legales de éstos) y todos juntos, dejando sus diferencias por un instante de lado, decidieron hacer público en los medios periodísticos lo que estaba sucediendo, generando importantísimo revuelo.

La Cámara de Apelaciones por unanimidad le dio la razón al criterio de ese profesional recién recibido.

Ese abogado novato, inexperto, recién salido a la calle, con el título recién enmarcado y colgado en un despacho de una pequeña oficina rentada, era yo.

CONCLUSIÓN

Enseñanzas que nos deja este relato:

✅Jamás faltar el respeto a un adversario, ni descalificarlo por su juventud o presunta inexperiencia, sino todo lo contrario, valorarlo toda vez que pasó años de su vida estudiando y esforzándose como todo aquel que ejerce un oficio, trabaja y/o estudia.

✅Dejar egos de lado. En los procesos judiciales no existen ganadores ni perdedores. Sí existe un criterio que prospera mientras que otros no.

✅La lealtad constituye el factor fundamental exclusivo y excluyente para quienes nos confían sus intereses, ya sean patrimoniales o su propia libertad.

✅Templanza a la hora de las fricciones. Por peor exabrupto o insulto que se reciba recuerden que nada es personal. Por lo tanto, quien fricciona es porque posee un altísimo complejo de inferioridad y una alta dosis de inseguridad, situación que no hace más que exteriorizar su vulnerabilidad.

✅El profesional de cualquier rama que posee solidez argumental y conocimientos científicos o técnicos, no necesita levantar la voz para imponer su criterio, toda vez que un argumento sólido será muy difícil de rebatir o contrarrestar.

✅Desterrar la soberbia en un conflicto de intereses, toda vez que es la principal enemiga de nuestro buen nombre en el mercado. Ser humilde, educado y hablar sin gritar no es sinónimo de debilidad.

✅Actitud positiva ante el conflicto, siempre conciliar posiciones, nunca echar leña al fuego. La negociación siempre constituye la mejor resolución y ello hace valorar mucho nuestra actividad profesional, sea de cualquier rama, no necesariamente la jurídica.

✅Jamás asustar al cliente como estrategia para captarlo, el cliente bien sabe las implicancias y lo que podría acontecer, sino brindarle soluciones o posibles escenarios a fin de que conozca las secuelas de los pasos a seguir.

Por último, se me ocurrió esta publicación toda vez que hace un mes y medio previo a la pandemia, accidentalmente, me encuentro con uno de los colegas que veintisiete años atrás me rechazó el saludo en la antesala de la audiencia, dejándome con la mano extendida.

Nunca antes me lo había cruzado.

Él vino a mi encuentro, me saludó cálida y efusivamente, recordándome ese proceso en donde fue mi colega adversario, y, tras cartón, me solicita si podía interceder para que una empresa privada –  a la cual  representa mi firma legal- pueda evaluar el curriculum de su nieto toda vez que, tiempo atrás, lo había remitido a la Gerencia de Recursos Humanos sin éxito hasta el momento.

Esa señora empresaria que me confió mi primer gran compromiso y desafío profesional como de igual manera su familia, hoy todos amigos de mi familia, a quienes asisto desde que me recibí, al contarles lo sucedido, no podían parar de reírse.

✔Aquí un ejemplo de las vueltas que da la vida.

Por ello, adjunto una frase que encontré al azar (autor desconocido), la cual aplica a esta narración 👇

 

(1) Abogado (UBA) – Especialista en Derecho Penal (UB)- Autor e Investigador de Derecho Penal en Argentina y en España –